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La escuchas en todas partes y afecta a todos los sectores de la sociedad: la palabra sostenibilidad hace tiempo que dejó de ser la palabra de moda. Hoy en día es una palabra necesaria. Y todo porque aplicar su significado a cualquier ámbito es más importante que nunca si lo que queremos preservar el medio ambiente y la vida. La del planeta, la nuestra y la de futuras generaciones.

Por suerte esta palabra ya se ha conseguido colar en la agenda de las grandes corporaciones y de los pequeños negocios. Pero además, también la sostenibilidad también es importante para la mayoría de las industrias. Y en el caso que nos ocupa, la joyería, el futuro sí que vislumbra un horizonte en el que se puede apreciar un futuro del sector más sostenible que nunca.

Sostenibilidad ya no es la palabra de moda. Es una realidad

Corría el año 2016 cuando la ONU fijó una serie de objetivos para lograr un planeta más sostenible. Y, entre otros, para ello creó una serie de herramientas entre las que destacó la Agenda de Desarrollo Sostenible. Algunos de los objetivos de esta agenda son el fin de la pobreza, trabajo decente y producción y consumo responsables.

Lo cual, afectó de lleno a la industria de la joyería.

Han pasado cinco años desde entonces y, insistimos, hace tiempo que la sostenibilidad dejó de ser una tendencia para pasar a convertirse en la realdad sobre la que aspira a rotar nuestro planeta. Y algunos sectores de la joyería están haciendo todo lo posible para que así sea.

No solo han están cambiado las formas y modos de producción de las joyas. También las formas de consumo. Es decir, que los consumidores también están poniendo de su parte para que se logren los objetivos de las Agenda de Desarrollo Sostenible de la ONU.

Las joyas: uno de los artículos con más potencial de sostenibilidad

Entonces, ¿cómo afectan estos objetivos de la ONU al sector joyero? O, en otras palabras, ¿qué es una joya sostenible? Hay que partir de la base de que, tradicionalmente, la joyería nunca se ha preocupado demasiado por la presencia de la ética tanto a nivel humano como medio ambiental en los procesos de fabricación y de distribución de las piezas que se fabrican.

Pero desde hace algunos años, esta tendencia tan nociva para el planeta se está revirtiendo, dejando paso así a la joyería sostenible. Tanto que las joyas se han situado, por sus características intrínsecas, en uno de los artículos que más potencial de sostenibilidad tienen.

La joyería sostenible es, por tanto, aquella cuyas piezas han sido producidas bajo unos valores éticos y sostenibles en todos y cada uno de sus procesos. Y, como te hemos comentado antes, este avance se debe, en gran medida, a la concienciación del consumidor.

Los consumidores: están más concienciados y quieren saber más

Desde que la palabra sostenibilidad dejó de estar de moda hasta que se ha vuelto un término necesario, los procesos de compra de muchos consumidores en todo el planeta han cambiado. Antes las preguntas más habituales antes de cada compra eran: ¿realmente lo necesito? ¿Me servirá? ¿Durará mucho? ¿Le gustará? Pero ahora el consumidor quiere saber más cosas. Y son cosas que, más que afectar a su consumo directo, afectan al entorno.

¿De dónde viene? ¿Con qué está fabricado? ¿Durante el proceso de fabricación del producto se han respetado los derechos de los trabajadores? Ahora la gente quiere saber.

Y la compra de cualquier objeto de joyería no se libra de ser filtrada por estas preguntas. Es más, como tradicionalmente el joyero ha sido un sector que ha tenido una mala reputación por su falta de sostenibilidad, es uno de los que más se mira con lupa.

Y lo cierto es que la respuesta del sector está siendo positiva.

El oro permite reducir las extracciones

Uno de los ejemplos más importantes que demuestran que sí es posible que el sector de la joyería sea sostenible es el de Octavia Elizabeth. Se trata de una pequeña firma con sede en Los Ángeles que fabrican sus piezas a mano para no contaminar. Pero, además, respeta las condiciones de todos los trabajadores y sus piezas son fabricadas con materiales 100% reciclables.

Y esa es justo uno de las ventajas con las que cuenta el sector de la joyería. Que muchos de los materiales más preciados para hacer joyas son reutilizables.

Eso es precisamente lo que pasa con el oro. Que puede ser reciclado tantas y tantas veces como se quiera sin que por ello se vea su calidad afectada. Ni que pierda su valor. Lo cual, lleva a un inevitable descenso en su consumo. Y al reducir el consumo de oro, se reducen las extracciones. Y de esta manera no solo se preserva el medio ambiente, también se termina con la explotación laboral a la que se ven sometidos los trabajadores que suelen trabajar en minas para su extracción.

Así que una joyería más sostenible es posible. Pero además, hay otras maneras de lograrlo.

Las joyas de segunda mano son la alternativa

La industria de la joyería, a nivel potencial, ofrece muchas más posibilidades de sostenibilidad que otras industrias. Esto se debe, en gran medida, a que una joya de calidad pocas veces pierde su valor. En otras palabras, son artículos que apenas sufren desgaste, por lo que el hecho de heredarlas se asemeja a la compra de una joya nueva.

Y esta característica no solo posibilita que se puedan pasar las joyas de generación en generación. También es posible que otras personas, que no tienen por qué ser de la misma familia, hagan uso de ellas a través de la compra venta.

Lo cual, tiene un impacto tremendamente positivo en el medio ambiente, ya que al reducir el consumo de joyas, a la vez se fomenta la sostenibilidad.

Así, de esta manera, a través de un consumo responsable que se apoya en la compra venta de segunda mano, junto con la concienciación y la adopción de políticas de sostenibilidad por parte de las firmas de joyería, el futuro de las joyas luce más sostenible que nunca.

Hacia la búsqueda de joyas cada vez más sostenibles